Asentamiento al que históricamente correspondió el título de “Primera Ciudad de Guanajuato”. Su fundación se originó con una población casi exclusiva de españoles por lo que posee importantes testimonios de arquitectura civil destacando su enorme Plaza de Armas, un puente del siglo XVII y su bien conservada traza compuesta por unas señoriales casonas, plazuelas y portales. La presencia de varias órdenes religiosas confirman la importancia de esta fundación; así Franciscanos, Carmelitas, Dominicos, Agustinos y el Clero secular erigieron soberbios conjuntos dando a la ciudad una categoría única. Mención especial merece el espléndido Convento de las Capuchinas, que es uno de los tres únicos ejemplos en su género en el estado de Guanajuato, por lo que presenta características muy especiales que sobradamente justifican su visita.
El origen de este asentamiento se remonta hasta antes de la presencia española del periodo prehispánico. Llegan hasta nuestros días algunas zonas arqueológicas y cerámicas.
La presencia de un singular de canales para irrigación que es considerada por algunos historiadores como el más antiguo de la América Hispana; en él pueden admirarse interesantes vestigios de la arquitectura del agua, incluso persisten importantes complejos conocidos por “Molinos de Pan Moler”.
En febrero de 1644 bajo cédula real, corresponde a Salvatierra ser la primera en ostentar el título de Ciudad en el actual estado de Guanajuato.
La historia de Salvatierra esta muy íntimamente ligada a la presencia religiosa, la existencia de sus conjuntos conventuales constituyen una muestra más de la importancia alcanzada por esta ciudad durante el virreinato.
La región se caracteriza por un importante desarrollo de haciendas de carácter agrícola cuya producción dio a Salvatierra por mucho tiempo el título de “El Granero del Bajío”. Entre las muchas haciendas con las que contó destacan las de Sánchez, Guadalupe, San Juan, Santo Tomás Huatzideo, San Nicolás de los Agustinos, Maravatio del Encinal y de manera especial, la espectacular Hacienda de San José del Carmen.
Con el inicio de la Revolución Mexicana y la restitución de tierras a los campesinos, las haciendas que dieron fama y prestigio a la región se ven afectadas de manera drástica comenzando así su desintegración definitiva.
Su fisonomía y forma de vida apenas si se transforma, permitiendo que gran parte de su patrimonio histórico y sus tradiciones se conserven casi íntegros hasta nuestros tiempos.
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También es conocido como Templo de San Angelo Martir. Fue el primer edificio que tuvo la ciudad, su construcción se inicia en el año de 1644, mismo de la fundación de la ciudad.
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Exhiben obras relacionadas con la historia de la ciudad. Pueden admirarse desde ejemplos de cerámica prehispánica, hasta objetos de uso cotidiano durante el virreinato y la época independiente.
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En Salvatierra se elaboran manteles y servilletas bordados, así como deshilados y figuras en papel maché.
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La “Marquesada”, evento que engloba fiestas taurinas, actividades deportivas y culturales, y conciertos con artistas populares se celebró este año del 26 al 28 de septiembre.
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Se inicia en el año de 1770 concluyéndose en 1798. Es uno de los ejemplos dedicados a esta orden en el estado de Guanajuato durante el virreinato.
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Se construyó en el año de 1910. Presenta planta de cinco naves y un artístico frontispicio en cantera rosa de carácter ecléctico.
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De formas barrocas en discreta armonía con acentos neoclásicos, su edificación se inicia en el año de 1744 para concluir su primera etapa hasta 1808.
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También conocido como Templo de San Francisco de Asís. Su construcción se inicia durante la primera mitad del siglo XVII, para concluirse un siglo después.
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Conocidas también como “Molino de Mayorazgo”. En el año de 1686 fueron construidas sobre otras ruinas setenta años más antiguas.
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Es una monumental obra de casi de 200 metros de longitud, cuya construcción data de la primera mitad del siglo XVII, debiéndose también al genio del arquitecto y religioso carmelita Fray Andrés de San Miguel.
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